Entradas

LUNES DE PENTECOSTÉS

EL DON DE CIENCIA ¡De qué santa alegría debieran rebosar nuestros corazones al pensar que VIVE Y RESIDE en nosotros el Espíritu Santificador que renovó la faz de la tierra! Por ser éste un privilegio tan alto, Jesús habló de él con frecuencia a sus discípulos, haciéndoles ver que era como el fin de su venida a este mundo, como el complemento de su predicación, como el fruto de su muerte, de su resurrección y de su ascensión a los cielos. “Yo rogaré al Padre, dijo, y os dará otro Consolador, para que esté CON VOSOTROS constantemente el Espíritu de Verdad, a quien el mundo no puede recibir porque no le ve ni le conoce, porque vosotros le conoceréis, pues morará con vosotros y estará dentro de vosotros (Juan 14, 26).” “Mas yo os digo la verdad, os conviene que yo me vaya; porque si yo no me voy, el Consolador no vendrá a vosotros; pero si me voy, os lo enviaré (Juan 16, 7).” Y así como los Profetas del Antiguo Testamento anunciaban la venida del Mesías, nuestro divino Maestro se...

VIGILIA DE PENTECOSTÉS

MARÍA Y EL ESPÍRITU SANTO. La Virgen María, desde el momento de su inmaculada Concepción, recibió al Espíritu de Dios con una intensidad que no alcanzaron nunca los ángeles ni los santos reunidos; pero cuando el Verbo divino, por obra y gracia del Espíritu Santo, SE ENCARNÓ en sus purísimas entrañas, aquella infusión de gracia sobrepasó a cuanto uno pueda imaginarse. La Virgen Santísima, en quien jamás existió la más leve sombra de mancha, al ser investida de la sublime dignidad de Madre de Dios (dignidad superior a toda grandeza creada), había de ser digna, en cierto modo, por su perfección, de llevar ese título, ya que con él se le confería al mismo tiempo la noble y difícil misión de contribuir a la Redención del género humano, con luces, dones y privilegios dignos por su número y calidad de tan alta vocación. Por eso dijo San Bernardino de Sena que únicamente Dios pudo concebir el tesoro inmenso de gracias con que fue enriquecida la Madre divina el día feliz de la encarnación...

JUEVES ANTES DE PENTECOSTÉS

CÓMO DISPONERNOS A CELEBRAR ESTA FIESTA Nuestro divino salvador decía a los Apóstoles: “Cuando venga el Consolador, el Espíritu de verdad que procede del Padre y que yo os enviaré de parte de mi Padre, él dará testimonio de mi (Juan 15, 26).” Jesús, al pronunciar estas palabras, prometía enviar a sus discípulos el Espíritu Santo y los animaba a esperar su venida con fervor. El Señor llama al Espíritu Santo, ESPÍRITU DE VERDAD que procede del Padre, quien, por lo tanto, nos lo dará a conocer; y dice que el Consolador, ese Espíritu de Verdad, dará testimonio de él, entendiéndose por esto que hará comprender toda su grandeza y todas las excelencias de su doctrina. No olvidemos que la vida eterna consiste, como dijo nuestro divino Maestro, en conocer a Dios, Único y Verdadero, y a Jesucristo. El Espíritu Santo no solo enseña las verdades referentes a la salvación; también sugiere a cada uno de nosotros lo que le conviene saber en su caso particular. De esta manera NOS ILUMINARÁ p...

MIÉRCOLES ANTES DE PENTECOSTÉS

EL DON DE SABIDURÍA Desde el pecado original se perdió el gusto por la virtud, y el yugo del Señor parece triste y pesado. Pero el don de la Sabiduría, dice San Bernardo, AHOGA EN NOSOTROS los instintos de la carne, purifica el entendimiento y sana el paladar de nuestro corazón enfermo. Nos inspira profundo hastío de los bienes perecederos, siendo su efecto contrario al de la falsa sabiduría de los mundanos, que consiste solo en buscar con ardor las riquezas, los placeres y los honores terrenales. Por eso dijo San Pablo: “La sabiduría de este mundo es necedad delante de Dios (1 Corintios 3, 19).” Los SANTOS que entendieron la verdadera sabiduría, nada quisieron saber de la sabiduría de los mundanos. Comprendieron perfectamente estos oráculos sagrados “¿En dónde se halla la sabiduría y cuál es el lugar donde reside la inteligencia? El hombre no conoce su valor, ni ella se halla en la tierra de los que viven en delicias (Job 28, 12-13).” “Así es que no entrará en alma maligna l...

MARTES ANTES DE PENTECOSTÉS

EL DON DE INTELIGENCIA Pertenecemos a la Iglesia lo mismo que los santos, y compartimos con ellos las mismas creencias; sin embargo, éstas nos impresionan muy poco, mientras que maravillaban y llenaban de asombro a los verdaderos discípulos del Señor. Y es porque éstos estaban iluminados profusamente por el don de Inteligencia. Así como no podríamos contemplar las magnificencias de un palacio ricamente amueblado, sino según la menor o mayor claridad, tampoco podríamos apreciar las verdades que por la gracia divina y la educación cristiana fueron depositados en nosotros, si no fuéramos alumbrados por el don de Inteligencia. Las podremos apreciar mejor o peor según estemos más o menos iluminados por este faro divino. Los santos lo estaban en MÁS ALTO GRADO que nosotros. De ahí los efectos maravillosos que advertimos en sus almas y en sus obras. San Antonio Abad, después de haber pasado toda la noche EN ORACIÓN, se quejaba de que el sol de la mañana le interrumpía demasiado pron...

LUNES ANTES DE PENTECOSTÉS

      EL DON DE CIENCIA El don de Ciencia no solamente nos enseña lo que son las criaturas en sí, sino además y sobre todo lo que son con RELACIÓN A DIOS. Nos enseña, por tanto, a usar de las cosas creadas, SIN APEGARNOS a ellas y solo en cuanto nos acercan a Dios, Bien soberano. –Si se sacan indebidamente los registros de un órgano, éstos producen ruidos desagradables y discordantes; pero si, por el contrario, se tocan con maestría, brotan de ellos raudales de notas vibrantes, suaves y bellas melodías. Lo mismo acontece con las cosas creadas; si no sabemos usarlas, ofenderemos al Creador, y si, por el contrario, nos servimos de ellas como los santos, le servimos y le damos gusto. Porque, como dice San Lorenzo Justiniano, “toda la naturaleza forma un maravilloso concierto y dulce armonía, que canta la gloria de su Creador”. ¡Felices las almas que saben escuchar este concierto, en el que ellas mismas toman parte! Los santos que en el siglo fueron tenido...

VIERNES DESPUÉS DE LA ASCENSIÓN

NOVENA AL ESPÍRITU SANTO Como preparación a las fiestas litúrgicas, la Iglesia nos recomienda hagamos la Novena que a cada una de ellas corresponde. Y la Novena del Espíritu Santo es de una gran   importancia, porque en ella honramos a la tercera persona de la SANTÍSIMA TRINIDAD, que coopera en todas las obras divinas y de un modo particular en el misterio de la REDENCIÓN y nos aplica los méritos de nuestro Salvador. Por esto Jesús, el divino Maestro, pronunció estas palabras: “En verdad, en verdad te digo que quien no renaciere por el bautismo del agua y la gracia del Espíritu Santo, no puede entrar en el reino de Dios (Juan 3, 5).” El Espíritu Santo es quien, en el Bautismo, nos hace nacer a la vida de la gracia, nos colma de dones celestiales el día de la Confirmación y nos une a Jesús en la Eucaristía, porque como dice San Pablo, este Espíritu divino es quien “derrama la caridad de Dios en nuestros corazones (Romanos 5, 5)”, e interviene también en el augusto sacrificio d...