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1 DE DICIEMBRE

  LA ABNEGACIÓN La abnegación es el TRABAJO preparatorio que exige la obra de la perfección. "Vosotros sois el edificio que Dios fabrica." dice el apóstol San Pablo, y para que Dios fabrique en nosotros ese edificio y santuario suyo, es necesario que le preparemos antes el terreno, desescombrándolo y allanándolo para echar en él, a fuerza de abnegación, los cimientos de las virtudes. "Vosotros sois el campo que Dios cultiva (1 Cor. 3, 9)" , nos dice también San Pablo: y si queremos que germine la buena simiente que en él sembró el divino Sembrador, tenemos antes que emplear el arado del renunciamiento para remover la tierra del alma y arrancar de ella toda las las malas hierbas. La abnegación es "LA PERPETUA GUERRA" de que habla el santo Job (Job 7, 1) ; es esa VIVA FUERZA necesaria, como dijo el divino Maestro, para alcanzar el reino de los cielos, "que arrebatan quienes se la hacen a sí mismos (Mt. 11, 12) "; y es también la PUERTA ANGOSTA que ...

30 DE NOVIEMBRE

  SAN ANDRÉS, APÓSTOL El apóstol San Andrés fue primero discípulo de Juan Bautista; pero en cuanto oyó al Precursor decir de Jesús que venía a su encuentro: "He aquí el cordero de Dios, ved aquí el que quita los pecados del mundo ( Jn. 1, 29 )", se fue en pos de Jesús. Desde entonces escuchó con fervor las ENSEÑANZAS del divino Maestro y comenzó a poner en práctica su doctrina. Después de Pentecostés e inflamado de celo por el Espíritu Santo, PREDICÓ el Evangelio en Jerusalén y en los países fronterizos. Detenido, azotado y encarcelado por el nombre de Cristo en unión de los otros apóstoles, aumentaron aún sus deseos de conquistar corazones para Dios. ¡Cuántas fueron las convers iones que logró en Escitia y sobre todo en Acaya! En este último país fundó iglesias, ordenó sacerdotes y consagró obispos. No podemos concebir cuán grande fue su solicitud en propagar la fe, al tiempo que se santificaba más y más a sí mismo. Esta es precisamente la característica del amor verdadero, ...

28 DE NOVIEMBRE

  LA VIRGEN MARÍA EN EL TEMPLO En cuanto la Virgen Niña entró en la Casa del Señor comprendió que para servirle fielmente tenía que ORDENAR SU VIDA y no dejarla deslizar a capricho de los sentimientos o de las inclinaciones de la naturaleza, siempre tan imperfecta comparada con la gracia. Dicen San Jerónimo y San Buenaventura que María hacía oración hasta las nueve de la mañana, que desde esta hora hasta las tres de la tarde se ocupaba en alguna labor, y que de nuevo volvía a hacer oración. Fue entre sus compañeras la primera en las vigilias, la más exacta en la observancia de las leyes divinas y la más constante en la práctica de los ayunos y buenas obras. La Virgen se aplicaba con ardor a AMAR A DIOS con todo el ánimo por el recogimiento constante; con todo el corazón por el fervor perseverante y entero desprendimiento; con toda el alma, por la total abnegación de sí misma y docilidad perfecta a Dios; con todas las fuerzas, al renunciarse en todo y cumpliendo sin reservas cuanto ...

27 DE NOVIEMBRE

  LA PERFECCIÓN Y LA ORACIÓN POR LOS PECADORES No hay suerte más triste que la de los pecadores. PERDIERON la amistad divina, infinitamente más preciosa que la de todos los reyes del universo, y en vez de ser templos del Espíritu Santo, como las almas en estado de gracia, son guaridas del demonio. Su belleza interior ha desaparecido por completo. Horribles y deformes a los ojos del cielo, sin mérito alguno ni poder de adquirirlo, se encuentran ante Dios reducidos a la más completa indigencia. Aunque nobles, ricos y celebrados del mundo, ¿Qué será de ellos si mueren impenitentes? Desdichadamente, serán presa inmediata del INFIERNO. Allí, en ese océano de fuego, tendrán que padecer todos los males juntos y sin el más pequeño alivio durante toda la eternidad. ¡Qué espantoso destino! ¿Es posible que podamos pensar en esto sin sentirnos llenos de compasión por los desdichados que corren hacia la perdición eterna? Además, ¡Cuánto podemos complacer a Dios, salvando de esa ruina las o...

26 DE NOVIEMBRE

  LA LECTURA ESPIRITUAL Como la lectura de los libros impíos llena el alma de dudas y la sume en la impiedad, así la lectura de los libros piadosos despierta NUESTRA FE acerca de las verdades de salvación, de los misterios y máximas de la religión, y sobre la belleza y contento de la virtud. "Cuando oramos, dice San Jerónimo, hablamos con Dios; pero cuando leemos, Dios es quien nos habla." Con su palabra nos inspira santos pensamientos y nos da sabios consejos y sólidas enseñanzas. Para San Agustín, los libros buenos son cartas que el Señor envía para instruirnos e infundirnos esas profundas convicciones que nos hacen firmes en el bien, a pesar de los atractivos del mundo y del pecado. Según San Bernardo, la lectura de los libros espirituales es excelente preparación para la ORACIÓN. Esta lectura trae a la mente los pensamientos con que podremos elaborar la miel de afectos piadosos, de actos de humildad, de agradecimiento, de contrición, de amor y de petición que nos habr...

25 DE NOVIEMBRE

  ESPÍRITU DE ORACIÓN DEL VERBO ENCARNADO Cuando Jesús vino a la tierra, la humanidad entera se afanaba en busca de bienes materiales, de placeres sensuales y de gloria efímera. Solo algunos hombres en Judea buscaban únicamente a Dios. Con éstos se reunió o más bien se proclamó Jefe y Rey por sus ejemplos. Despreciaba los tesoros del mundo, pero daba infinito valor a toda acción realizada para agradar al Padre celestial. Aunque era abismo de sabiduría, jamás habló de ciencias humanas; porque prefería la humildad y la inocencia del niño pequeño a los grandes pensamientos y discursos sublimes de los más célebres filósofos. Solo predicaba el reino de Dios y su justicia o verdadera santidad. Su alma, siempre anonadada ante la presencia del Padre, le adoraba y se le entregaba. Todos su pensamientos, aspiraciones y actividades estaban concentradas en Dios y dirigidas por el Espíritu Santo; no cabiendo en nada suyo ninguna mezcla de intenciones puramente humanas o imperfectas. En Jesús to...

23 DE NOVIEMBRE

  SAN JUAN DE LA CRUZ Cuando Juan de Yepes nació en Fontíveros, pueblecito de la provincia de Ávila, Teresa de Jesús tenía veintisiete años, y andando el tiempo había de decir de él que no había hallado en toda Castilla otro tal, ni que tanto afervore en el camino del cielo. Ya desde la infancia se vio que estaba predestinado para grandes empresas, pues de manera especialísima le protegía la Reina de los cielos; él correspondió a esta ternura maternal ingresando en la Orden carmelitana, y la gran afición que sentía por padecer le hizo tomar el nombre de Juan de la Cruz, pues en la Cruz tenía él puesta la gloria, el tesoro y el deleite. Un día Cristo le preguntó: "Juan, ¿qué precio quieres por lo que me has servido?" "Señor, le contestó él, padecer y ser despreciado por ti."  Sus deseos se cumplieron, porque a más de las extraordinarias AUSTERIDADES que se imponía, tuvo que padecer un INFIERNO de escrúpulos, de penas interiores y de ininterrumpidas tentaciones. Tambi...