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LUNES DE LA SEGUNDA SEMANA DE CUARESMA

  LA ORACIÓN No son los consuelos espirituales los que debemos buscar en la oración, sino el VERDADERO PROGRESO de nuestra alma. Tal progreso habrá de consistir en la enmienda de defectos, en la pureza del corazón, en la conformidad con la voluntad divina y en la verdadera caridad. Santa Teresa aseguraba que podría contentarse toda la vida con la aridez de la oración, si por tal medio se hiciese más humilde, más sumisa a Dios y más fiel a su gracia. -No son las dulzuras gustadas en la oración las que aseguran el fruto de la meditación, sino las profundas convicciones que en ella se adquieren respecto a las verdades de la fe, y las firmes resoluciones que tomamos para el mejoramiento de nuestra conducta. Nuestro corazón es por natural duro e indómito, y no existe nada tan capaz de ablandarlo como el fuego de la oración, en el que aprende a doblegarse a todas las disposiciones divinas y a todas las exigencias de la vida interior y sobrenatural. Propongámonos además por la oración obt...

SEGUNDO DOMINGO DE CUARESMA

TRANSFIGURACIÓN DEL SEÑOR   San Lucas refiere en su Evangelio que Moisés y Elías estuvieron en el Tabor con Jesús y que le hablaron de su PASIÓN y del misterio de sus sufrimientos (Lc. 9, 31) . No nos hubiera extrañado que el Salvador, en medio de tanta gloria, lleno de gozo, alejase de sí la idea de sus tormentos. Sin embargo, ocurrió exactamente lo contrario, quiso conversar acerca de su dolorosa Pasión, y he aquí los motivos que tuvo para ello: 1º para hacernos comprender que su Pasión y muerte habrían de ser para él y para nosotros fuente inagotable de verdadera felicidad; 2º para que no esperemos gozar con él si antes no hemos llevado como él la cruz aquí en la tierra; 3º para que entendiéramos que, engendrados a la vida de la gracia en el Calvario, no conviene en absoluto que hagamos un Tabor de nuestra vida, excluyendo de ella los dolores, las contrariedades, la lucha contra nosotros mismos y las contradicciones de nuestros prójimos. Jesús tomó sobre sí el castigo que mereci...

SÁBADO DE LA PRIMERA SEMANA DE CUARESMA

  LA INMOLACIÓN DE JESÚS Y DE MARÍA ¿Qué piden de nosotros el divino Redentor y su Santísima Madre, en pago de su inmensa abnegación? Piden verdadero y eficaz agradecimiento, es decir, tal que aprovechemos los EJEMPLOS que nos han dado. Jesús desde la cruz implora perdón para sus enemigos y verdugos, llega hasta a excusarlos diciendo que no saben lo que hacen. Su divina Madre, en pie a su lado, participa de los mismos sentimientos. -¡Qué sublime lección! En ella se nos enseña a olvidar las injurias, las afrentas, los malos tratos, el desprecio que otros sienten por nosotros, y nos hace tratar con caridad a cuantos nos contradicen, contrarían o dañan en nuestra reputación. ¿No será justo que los sacrificios, tan generosamente aceptados por Jesús y por María, sean pagados, en lo posible, por nosotros? ¿Y de qué modo podríamos pagarlos sino renunciando a nosotros mismo, abnegándonos en bien del PRÓJIMO, sirviéndole como si sirviéramos al Señor y a su divina Madre? Estemos, p...

VIERNES DE LA PRIMERA SEMANA DE CUARESMA

  LOS CLAVOS Y LA LANZA Los clavos y la lanza contribuyeron a nuestra Redención, al abrirnos las fuentes de la misericordia, de la gracia y del amor. Encontraremos MISERICORDIA si la buscamos en esos pies traspasados, donde la Magdalena se purificó de sus culpas y tantos pecadores encontraron el perdón. Las GRACIAS que hacen santos, se derraman abundantemente de aquellas generosas manos, que, después de haber formado el mundo de la nada, nos siguen colmando de beneficios. -Y es para nosotros el Corazón herido de Jesús la hoguera del AMOR que forzó al Unigénito de Dios a encarnarse, bajando a la tierra para morir por nuestra salvación. Este AMOR debería impulsarnos con fuerza irresistible a amar a un Dios que tanto nos ama y que es infinitamente digno de ser amado. - "¡Ah!, exclama San Buenaventura, si yo hubiera sido la lanza que atravesó el divino cuerpo de Jesús, jamás hubiera querido salir de su sagrado costado. Y me hubiera dicho: He aquí el lugar de mi reposo, mi corazón ...

SÁBADO DESPUÉS DE CENIZA

  SANTIFICACIÓN DE LA CUARESMA Como el divino Redentor, debemos santificar este tiempo de Cuaresma RECOGIÉNDONOS interiormente, pues el recogimiento interior es una soledad especial, posible para todos y posible en todas partes. San Felipe Neri, huyendo de los ruidos del mundo, quiso alejarse de Roma en busca de soledad y silencio; pero Dios le ordenó que no se moviera y siguiera viviendo como si viviera en el desierto. Vivir como en el desierto es tener siempre el pensamiento en Dios, apegándose únicamente a él, entregándole espíritu y corazón y aislándose con él, como si nada más existiera sobre la tierra. Esta soledad interior será lo que más podrá ayudarnos a practicar la vida de ORACIÓN, imprescindible para la santificación del alma. La Iglesia, en este tiempo de penitencia, reza con más insistencia y nos anima a rezar con ella. "En estos días, santificados por los profetas y por nuestro Señor Jesucristo nos dice, clamemos a Dios orando prosternados ante su presencia...

VIERNES DESPUÉS DE CENIZA

  JESÚS, CORONADO DE ESPINAS El Rey de Francia Carlos V, digno descendiente de San Luis, al llegar la hora de su muerte hizo le llevasen la corona de espinas que estaba en la Santa capilla y la corona real con la que se coronaban los reyes de Francia. Colocando delante de él la de espinas con muchísima PIEDAD Y DEVOCIÓN, ordenó que a sus pies colocaran la segunda. Luego, dirigiéndose a la corona del Salvador, exclamó: "¡Oh diadema sagrada de nuestra salvación, cuán grande es la alegría que nos proporcionas al recordarnos el misterio de nuestra Redención! Y tú, corona real, añadió mirando hacia la corona de su consagración, eres vil y preciosa al mismo tiempo. Eres preciosa por el misterio de la justicia que encierras y que por ti se ejecuta, y eres vil, pero vil hasta el exceso, por las angustias que proporcionas a la conciencia y por el peligro en que pones al alma de perderse". El tono emocionado y seguro de estas palabras hizo que corrieran las lágrimas de los que las escu...

JUEVES DESPUÉS DE CENIZA

  LA HUMILDAD EL PECADO ORIGINAL, al privarnos de la amistad de Dios, nos hizo hijos de ira, nos vendió al demonio, nos condenó a ser privados para siempre de la vista de Dios. -Nuestros PECADOS ACTUALES hubieran confirmado aún más esta terrible sentencia si, por la gracia de Nuestro Señor Jesucristo, no hubiésemos sido salvos. A esta gracia todo se lo debemos. Sin ella viviríamos en la ignorancia de las cosas divinas, tiranizados por las malas inclinaciones, bajo el imperio del cuerpo y de los sentidos. Impotentes para realizar el bien (ni siquiera capaces de un buen pensamiento), nos veríamos expuestos a muchas faltas y, a veces, a los más vergonzosos crímenes. ¿Hay nada más humillante? Los favores celestiales que recibimos y las VIRTUDES que practicamos, lejos de dispensarnos de ser humildes, nos obligan a rebajarnos más todavía. Es posible que, con nuestro orgullo y nuestros pecados, parezcamos más despreciables a los ojos del Señor que otros menos favorecidos qu...