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JUEVES SANTO

  LA ÚLTIMA CENA Después de haber dado Jesús a los suyos ejemplo tan grande de humildad, lavando los pies a sus discípulos, se sentó de nuevo a la mesa y, tomando pan entre sus manos, lo partió en pedazos y lo dio a los discípulos, diciendo: "Tomad y comed, éste es mi cuerpo que se da por vosotros. Del mismo modo, tomó enseguida el cáliz, dio gracias y se lo entregó, diciendo: Esta es mi sangre, que será derramada por vosotros (1 Co. 11, 24. - Mt. 26, 28) ." Estas palabras: "LO PARTIÓ en pedazos, se DA por vosotros, será DERRAMADA por vosotros" nos traen a la imaginación los sufrimientos del Hombre-Dios; por eso, según enseñanza de la Iglesia, la Eucaristía es un recuerdo de la Pasión que se perpetúa entre nosotros.  Pero no es solamente recuerdo, es además, y sobre todo, REALIDAD constante e INCRUENTA. Como sacrificio, la Eucaristía renueva la inmolación del Calvario, como sacramento nos aplica los frutos de esta inmolación. El Salvador se inmola sobre el altar con...

MIÉRCOLES SANTO

  EL VIACRUCIS (2) La vida presente, lo mismo que el Vía-Crucis es un largo camino de DOLORES, que habremos de recorrer entre un Pretorio y un Calvario. El Pretorio puede estar figurado por la habitación en que nacimos, y el Calvario, por la habitación en que habremos de morir. En la primera estancia fuimos condenados a muerte, ratificándose la sentencia pronunciada en el paraíso terrenal, y en la segunda estancia se cumplirá esa sentencia al expirar en el lecho del dolor, como Jesús expiró sobre el patíbulo del Gólgota. Las doce estaciones INTERMEDIAS del camino de la Cruz las representan las épocas o días de sufrimientos con que Dios ha jalonado nuestra ruta en la tierra, y nos  recuerdan que nuestra vida es un viaje más o menos largo, con pruebas mayores o menores, hacia un Calvario o lecho de muerte, de donde seremos conducidos al sepulcro. ¿Y qué nos enseñan estas estaciones, sino que debemos vivir santamente para morir como los predestinados? Al emprender el camino de la...

MARTES SANTO

  EL VIACRUCIS Jesús AMÓ la Cruz. Desde el momento de su Encarnación la tuvo ante los ojos. Amó las privaciones, los tormentos y los oprobios que le estaban destinados. -Siguiendo el ejemplo divino, contemplemos con frecuencia la Cruz con que fuimos redimidos y en ella encontraremos motivos para amar, como él, las aflicciones, la pobreza y la abyección. "Habiendo, pues, Cristo, dice el Príncipe de los apóstoles, padecido por nosotros la muerte en su carne, armaos también vosotros de esta consideración (1 Pedro 4, 1)" , y esta consideración reanimará nuestro valor para soportar las pruebas de la vida. Después que la Sabiduría encarnada quiso en favor nuestro apurar hasta las heces el cáliz de la amargura, ¿habremos nosotros de beber siempre la copa de los placeres? Discípulos fieles de Jesucristo, cuyo ejemplo imitaban, ¿Qué no hicieron los SANTOS por caminar en pos de él? ¡Con cuánto amor se abrazaron a la vida penitente y soportaron las afrentas y los dolores! Santa Margarit...

LUNES SANTO

LA SANTA FAZ Un distinguido sacerdote de Florencia tenía la costumbre de ORAR ante una imagen de la Santa Faz. Como todos los días pasaba largo espacio de tiempo en tan piadoso ejercicio, una joven mundana que vivía en la casa vecina pudo indiscretamente observarle y se figuró que lo que hacía este sacerdote era admirarse a sí mismo largo rato ante el espejo, y le pidió que le prestase el espejo porque deseaba verlo. El santo sacerdote consintió en ello y le enseñó la imagen del Salvador. "He aquí, le dijo con sencillez, el ESPEJO en el cual tú misma deberías contemplarte todos los días: en él verías el rostro de Jesús, terriblemente desfigurado, imagen de tu alma, obra de tus pecados. Purifícate, pues, de ellos por el arrepentimiento, para merecer algún día la gracia de ver en el cielo esa Faz resplandeciente de gloria." -Estas palabras, pronunciadas por el santo sacerdote, enternecieron el corazón de la joven pecadora, que desde aquel mismo día comenzó una vida de penitenci...

DOMINGO DE RAMOS

EL MISTERIO DEL DÍA ¿Quién hubiera podido pensar que Jesús, después de haber sido objeto del entusiasmo del pueblo que le aclamó delirante, se convirtiera en tan breve espacio, y a pesar de ser el más dulce de todos los príncipes, en objeto del odio y desprecio de aquel mismo pueblo? Hoy los judíos se precipitan a su encuentro, ensalzan su nombre y le llenan de alabanzas. Dentro de breves días enviarán soldados para prenderle, amarrarle y llenarle de golpes y de injurias. Hoy cantan: "Hosanna al Hijo de David", pronto preferirán la libertad de Barrabás antes que la suya, y gritará: "¡Crucifícale, crucifícale!"- Tal es la INCONSTANCIA del mundo, que maldice al día siguiente a quien exaltó la víspera. Aun antes de terminarse tan hermoso día, el Señor tan pacíficamente triunfador, había sido ya casi olvidado por los mismos que, poco había, le aclamaron con entusiasmo delirante. Jesús en Jerusalén, durante todo el día, predicó, sanó enfermos y derramó en torno de si la ...

SÁBADO DE PASIÓN

LAS PENAS INTERIORES DEL SEÑOR El Salvador, Cabeza del cuerpo místico de la Iglesia del que somos miembros, llevó en su Corazón todas nuestras penas, tribulaciones y amarguras; por eso es justo que nosotros tomemos parte en sus sufrimientos, tan intensos que ninguna inteligencia creada sería capaz de comprender. Nuestra COMPASIÓN, por tanto nunca podría ser excesiva, aun cuando nos arrancase lágrimas de sangre. ¡Cuántos santos lloraron al meditar la Pasión del Señor! Si nosotros amáramos a Jesús, participaríamos de sus dolores, por lo menos a la manera que un hijo cariñoso participa de las penas de su amado padre. Aún más, deberíamos DULCIFICAR los sufrimientos de nuestro divino Redentor, mitigándolos y amortiguando o evitando sus causas. Los pecados de los hombres, es decir, los nuestros, los de nuestros prójimos, son precisamente la causa de esos padecimientos. NUESTROS PECADOS, podemos siempre borrarlos por la contrición, la confesión, el propósito de la enmienda, la huida de la...

VIERNES DE PASIÓN

  LOS DOLORES DE LA VIRGEN Después que el cuerpo de Nuestro Señor fue desclavado de la cruz, dice la tradición que fue puesto en brazos de su Madre desolada. María pudo contemplar entonces el LASTIMOSO ESTADO de su amadísimo Hijo. Ella lo había entregado a los hombres "blanco y rubio, escogido entre millares" y de una belleza impresionante, y ese Hijo divino le fue devuelto tan desfigurado por los golpes y las heridas que apenas era posible reconocerle. María pudo considerar despacio, con el corazón traspasado por mil crueles espadas, la profundidad de las llagas, las carnes rotas y los huesos al descubierto. Al contemplarle en aquel tristísimo estado, al que por NUESTRAS INIQUIDADES fue reducido, se sintió llena de dolor y de amor y sus ojos derramaron raudales de lágrimas, capaces de enternecer a los corazones más duros. ¡Qué ingratos seríamos si permaneciéramos insensibles ante el espectáculo de un Dios muerto, cubierto de llagas, entre los brazos de su Madre desolada! Y t...