Viernes, 19 de octubre: San Pedro de Alcántara
Pedro Garavito, nuestro santo de hoy, nació en Alcántara, en España, el año 1499. Después de una infancia maravillosa, ingresó a la edad de 16 años en la orden franciscana. Demostró ser un gran predicador que hacía fundirse en lágrimas de arrepentimiento a quienes acudían a escucharle. Buscando la perfección, será el fundador de una reforma franciscana cerca de Pedrosa en España; reformas que las penitencias nos harían temblar hoy: ayunos rigurosos, celdas pequeñas (habitaciones), etc.
San Pedro de Alcántara practicaba la penitencia a niveles extremos. Para dar sólo un ejemplo, dormía generalmente una hora y media por noche. El Señor mostró su gran santidad a través de excepcionales gracias místicas y milagros, como este día donde sus hermanos lo vieron durante mucho tiempo suspendido en el aire e irradiando una brillante luz ...
Fue consejero de Santa Teresa de Ávila, que vio su entrada en el Cielo y escuchó de su boca las siguientes palabras : ¡Oh bendita penitencia, que me valió tan gran gloria!
Santa Teresa de Ávila (estamos en el siglo XVI), hablando de él dirá: el mundo, dicen, ya no es capaz de alcanzar una tan alta perfección; la salud es menos robusta, y ya no estamos en aquellos tiempos pasados. ¿Es o no, lo que pensamos hoy en día? Teresa continua diciendo: el fervor de este Santo era de tiempos pasados...
No se trata de practicar las penitencias de manera excesiva (sin ninguna duda), pero... ¿quedarnos sin practicar ninguna?
Hoy, cuando ya no se habla del gran valor de la penitencia, deberíamos preguntarnos: ¿quién tiene razón? pues la Virgen en Fátima, y la Iglesia desde todos los tiempos, nos han pedido hacer sacrificio y penitencia
PROPOSITO DEL DIA :
¿qué sacrificios haremos hoy? ¿Una renuncia en los alimentos? ¿Nuestras oraciones serán de rodillas? ¿Nuestro trabajo concienzudamente y sin quejarse?
San Pedro de Alcántara practicaba la penitencia a niveles extremos. Para dar sólo un ejemplo, dormía generalmente una hora y media por noche. El Señor mostró su gran santidad a través de excepcionales gracias místicas y milagros, como este día donde sus hermanos lo vieron durante mucho tiempo suspendido en el aire e irradiando una brillante luz ...
Fue consejero de Santa Teresa de Ávila, que vio su entrada en el Cielo y escuchó de su boca las siguientes palabras : ¡Oh bendita penitencia, que me valió tan gran gloria!
Santa Teresa de Ávila (estamos en el siglo XVI), hablando de él dirá: el mundo, dicen, ya no es capaz de alcanzar una tan alta perfección; la salud es menos robusta, y ya no estamos en aquellos tiempos pasados. ¿Es o no, lo que pensamos hoy en día? Teresa continua diciendo: el fervor de este Santo era de tiempos pasados...
No se trata de practicar las penitencias de manera excesiva (sin ninguna duda), pero... ¿quedarnos sin practicar ninguna?
Hoy, cuando ya no se habla del gran valor de la penitencia, deberíamos preguntarnos: ¿quién tiene razón? pues la Virgen en Fátima, y la Iglesia desde todos los tiempos, nos han pedido hacer sacrificio y penitencia
PROPOSITO DEL DIA :
¿qué sacrificios haremos hoy? ¿Una renuncia en los alimentos? ¿Nuestras oraciones serán de rodillas? ¿Nuestro trabajo concienzudamente y sin quejarse?
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