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San Mauricio y la legión Tebea. — 22 de setiembre (t 287)

El martirio del esforzado caballero de Cristo san Mauricio capitán de la legión de los Tebeos, sucedió de esta manera. Después eme Diocleciano tomó el cetro del imperio, hizo cesar a Maximiano, y envióle a Francia con un ejército poderoso a sosegar algunos alborotos que habían levantado Amando y Esiano. Entre la otra gente que llevaba consigo había una legión de seis mil y seiscientos y sesenta y seis soldados, los cuales eran de la provincia de Tebas, y cristianos confirmados en la fe por el santo pontífice Marcelino. Parecióle a Maximiano que era bien hacer la reseña de su gente, y ofrecer sacrificio a los dioses, y sobre sus aras tomar a los soldados juramento de fidelidad y de pelear animosamente. San Mauricio, que era capitán de aquella legión, entendida la resolución del emperador, para no contaminarse con aquel sacrilego juramento y sacrificio abominable, se apartó con sus tropas ocho millas lejos del resto del ejército a un lugar que se llamaba Agauno y ahora se llama San Mauri...

Domingo, 22 de septiembre: 15o domingo después de Pentecostés

Santa Teresa del Niño Jesús a la edad de 14 años se enteró de que un criminal llamado Pranzini iba a ser condenado a muerte por sus crímenes y que parecía obstinadamente impenitente. Decidió obtener su conversión y multiplicó las oraciones y penitencias, y pidió al Señor una señal de su conversión. El día de su ejecución abrió el periódico y vio que había rechazado la ayuda del capellán, pero en el último momento se había dado la vuelta y besó el crucifijo. Su primer hijo,como ella misma escribirá, se salvó! El Evangelio de este domingo nos habla de la compasión del Señor por una pobre viuda que se enfrenta a la muerte de su único hijo, y a quien Jesús resucitó. Esta compasión del Señor ha pasado a su Iglesia, y siempre se conmueve al ver almas como la de Santa Teresa apoderadas por este amor que vino directamente del corazón de Dios, y que se inclinan hacia sus hermanos en apuros. ¡Ministerio compasivo para sanar las miserias corporales del mal y la muerte, o las miserias espirituale...

SÁBADO DE LAS CUATRO TEMPORAS DE SEPTIEMBRE

PENITENCIA Y SALUD 1.    La liturgia junta hoy, en las lecturas de la Vigilia nocturna, las dos grandes fiestas judaicas: la de la reconciliación (Primera Profecía) y la de los Tabernáculos (Segunda Profecía). La fiesta de los Tabernáculos era celebrada por los judíos durante siete días seguidos. Era una fiesta de acción de gracias por el caudillaje ejercido por Dios con su pueblo durante los cuarenta años que duró su peregrinación a través del desierto. Esta fiesta concluía con la segunda, o sea, con el gran día de la reconciliación. Por eso, este Sábado de las Témporas de Septiembre es, a la vez, un día de penitencia y un día de acción de gracias. “En el séptimo mes (es decir, Septiembre) celebraréis fiestas” (Comunión). 2.    “”Cristo, el Supremo Pontífice de los bienes futuros.” El día de la reconciliación, celebrado en el Antiguo Testamento, no era más que una sombra, una imagen. El Sumo Sacerdote penetraba, por el santuario, en el Sancta Sanctórum, e...

VIERNES DE LAS CUATRO TÉMPORAS DE SEPTIEMBRE

¡HACED PENITENCIA! 1.    El Jueves Santo fuimos absueltos de nuestros pecados, fuimos reconciliados con Dios y se nos admitió de nuevo en el seno de la comunidad eclesiástica. Estos actos tuvieron lugar en la iglesia de los doce Apóstoles. Hoy volvemos a reunirnos en ella, para expiar los pecados, las negligencias y las infidelidades cometidas durante los tres últimos meses y para alcanzar su perdón. Vamos con la Magdalena, con la pecadora y con la penitencia, para escuchar de la boca del Señor estas consoladoras palabras: “Vete en paz, tu fe te ha salvado” (Evangelio). “Alégrese el corazón que busca al Señor. Buscad al Señor y, de este modo, os fortaleceréis” (Introito). 2.    “Israel: conviértete al Señor, tu Dios, porque has caído por tu propia culpa. Convertíos al Señor y decidle, con palabras de arrepentimiento: Borra todas nuestras culpas y muéstrate benigno. Después, te ofrecemos sacrificios y ya no llamaremos más dioses nuestros a una obra de nuest...

San Mateo, apóstol y evangelista. — 21 de setiembre (t siglo I)

El bienaventurado apóstol y evangelista san Mateo, que por otro nombre se llamó Leví, fué Galileo de nación y de la ciudad de Cana. Era pubiicano y arrendador de las rentas imperiales que se cogían de los tributos que pagaban los judíos, que era oficio odioso entre ellos, y así les 'llamaban con el nombre de pecadores. Estando pues un día Mateo sentado en la casa o aduana, pasó el Señor, y puso en él los ojos de su clemencia, y le idijo:^ «Sigúeme»: y luego se levantó san Mateo tocado de Dios, y dejando el trato, dineros, casa y familia, le siguió. Cobróle tanto amor, aue le hizo un convite en su casa al cual hizo venir a otros publícanos y pecadores para que, atraídos de la dulzura y conversación del Señor, también le conociesen v amasen. Esto escribe en su Evangelio divino el mismo san Mateo, el cual se llama humildemente a sí mismo «Mateo el pubiicano», mientras los otros evangelistas le llaman con el nombre de Leví, para disimular la afrenta del oficio que ejercitaba antes de s...

MIÉRCOLES DE LA DECIMOCUARTA SEMANA DESPUÉS DE PENTECOSTÉS

CAMINAD EN EL ESPÍRITU. 1.    Al domingo actual se le llamaba antiguamente domingo de la divina providencia. En él se proclama la amorosa Providencia de Dios sobre los pájaros del cielo, sobre los lirios de los campos y sobre los hijos de Dios, es decir, sobre nosotros, sobre los redimidos, sobre los que estamos en Cristo, “en la casa del Señor”, sobre la santa Iglesia. “¡Gustad y ved cuán amable es el Señor!” 2.    “¡Cuán amables son tus tiendas, oh Señor de los ejércitos! Mi alma ansía ardientemente morar en la casa del Señor” (Salmo del Introito). Así ora la Iglesia, así ora el cristiano. Queremos estar con Dios, con Cristo. Queremos estar con Dios, con Cristo. Queremos ocuparnos “de lo que es del Padre” (Luc. 2, 49). Todos nuestros anhelos tienden a permanecer incorporados vivamente con Cristo, con la Cabeza, a compartir con Él y a continuar en nosotros su misma vida. Cristo, el santo, el sin pecado, el puro, nos comunica su espíritu, su pureza, su impe...

MARTES DE LA DECIMOCUARTA SEMANA DESPUÉS DE PENTECOSTÉS

DIOS, NUESTRO PADRE 1.    “¡Contemplad los pájaros del cielo! No siembran, ni recogen, ni amontonan en graneros y, sin embargo, todos son alimentados por vuestro Padre celestial” (Evangelio). El Señor subraya intencionadamente estas palabras: “Vuestro Padre celestial.” “No os preocupéis angustiosamente de vuestro alimento y de vuestro vestido, pues vuestro Padre conoce perfectamente todas vuestras necesidades.” Dios en nuestro Padre. Debemos procurar, con nuestros pensamientos y con nuestra vida, ver siempre en Dios a nuestro Padre. Debemos procurar, con nuestros pensamientos y con nuestra vida, ver siempre en Dios a nuestro Padre. De lo contrario, se cegarán para nosotros las fuentes de la verdadera piedad cristiana. 2.    Dios es nuestro Creador y, por lo tanto, nuestro Señor. Pertenecemos a Él con todo cuanto somos y poseemos. Nuestra vida está completamente en sus manos, está sometida a su omnipotente providencia. Él es nuestro Creador. Es un Dios dotad...