NUESTRA CONFIANZA EN EL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS ¿Qué hijo, teniendo un PADRE amantísimo y dueño de inmensas riquezas, de las que le hacía participe, sería capaz de no poner en tal padre toda su confianza? ¿Quién no la tendría en un HERMANO querido, bueno, recto, generoso, lleno de delicadezas? ¿Quién podría desconfiar de un AMIGO abnegado, que hubiera dado ya pruebas de cariño y lealtad? Pues Jesús es todo a la vez para nosotros; el mejor y más tierno de los Padres, el más amante de los hermanos, el más fiel de los amigos. Es, además, sabio, poderoso, dueño absoluto de los tesoros del cielo y de la tierra, liberal u dispensador de todas las gracias y beneficios, siempre dispuesto a otorgarnos cuanto fuere necesario para nuestro bien. ¿Por qué, entonces, DUDAMOS tantas VECES EN DARLE NUESTRA CONFIANZA? Apenas si nos atrevemos a esperar que escuchará nuestras súplicas, ¡Cuánto menos seremos capaces de abandonarnos entre sus manos! ¿Por qué tales sentimientos en nuestros coraz...
EL VIACRUCIS (2) La vida presente, lo mismo que el Vía-Crucis es un largo camino de DOLORES, que habremos de recorrer entre un Pretorio y un Calvario. El Pretorio puede estar figurado por la habitación en que nacimos, y el Calvario, por la habitación en que habremos de morir. En la primera estancia fuimos condenados a muerte, ratificándose la sentencia pronunciada en el paraíso terrenal, y en la segunda estancia se cumplirá esa sentencia al expirar en el lecho del dolor, como Jesús expiró sobre el patíbulo del Gólgota. Las doce estaciones INTERMEDIAS del camino de la Cruz las representan las épocas o días de sufrimientos con que Dios ha jalonado nuestra ruta en la tierra, y nos recuerdan que nuestra vida es un viaje más o menos largo, con pruebas mayores o menores, hacia un Calvario o lecho de muerte, de donde seremos conducidos al sepulcro. ¿Y qué nos enseñan estas estaciones, sino que debemos vivir santamente para morir como los predestinados? Al emprender el camino de la...
LA ÚLTIMA CENA Después de haber dado Jesús a los suyos ejemplo tan grande de humildad, lavando los pies a sus discípulos, se sentó de nuevo a la mesa y, tomando pan entre sus manos, lo partió en pedazos y lo dio a los discípulos, diciendo: "Tomad y comed, éste es mi cuerpo que se da por vosotros. Del mismo modo, tomó enseguida el cáliz, dio gracias y se lo entregó, diciendo: Esta es mi sangre, que será derramada por vosotros (1 Co. 11, 24. - Mt. 26, 28) ." Estas palabras: "LO PARTIÓ en pedazos, se DA por vosotros, será DERRAMADA por vosotros" nos traen a la imaginación los sufrimientos del Hombre-Dios; por eso, según enseñanza de la Iglesia, la Eucaristía es un recuerdo de la Pasión que se perpetúa entre nosotros. Pero no es solamente recuerdo, es además, y sobre todo, REALIDAD constante e INCRUENTA. Como sacrificio, la Eucaristía renueva la inmolación del Calvario, como sacramento nos aplica los frutos de esta inmolación. El Salvador se inmola sobre el altar con...
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