SÁBADO DE LA SEXTA SEMANA DESPUÉS DE PENTECOSTÉS
AMOR DE DIOS Y DEL PRÓJIMO 1. La liturgia junta hoy el amor de Dios con el del prójimo. La Colecta pide a Dios su santo amor, para poder amarle a Él en todo y sobre todo. La Epístola y el Evangelio nos predican el amor al prójimo. No separemos tampoco nosotros entre sí estos dos amores. 2. “ Si alguien dijere: Amo a Dios, y sin embargo, odia a su hermano, ese tal es un mentiroso. Porque el que no ama a su hermano, a quien ve: ¿cómo podrá amar a Dios, a quien no ve?” (1Joh. 4, 20) ¿Por qué? Porque el amor a Dios y al prójimo es un mismo y único amor. Amemos al hermano por amor de Dios y de Cristo, es decir, con el mismo amor con que amamos a Dios y a Cristo. No nos fijemos en el puro hombre. Veamos en él a Dios, a Cristo. Veamos y amemos en él al hijo de Dios, en el cual tiene sus complacencias el Padre. Veamos en él su alma, rescatada con la sangre del Redentor, por la cual se hizo hombre el Hijo de Dios, por la cual subió a la cruz, por la cual fundó la santa Iglesia y estab...